¡Por fin la publicidad se pone de mi parte!

Yo también quiero ser una «canosa» interesante

El anuncio de Pantene, pone al descubierto un estereotipo machista de la belleza femenina, contra el que luchamos miles de «maduras» con nuestras canas al viento.

Lo descubro por casualidad andando por la calle, y me produce una enorme alegría ver reproducido mi pensamiento, desde mis primeras canas.

“Una mujer con canas está “abandonándose” un hombre con canas es un maduro “interesante” ¡Cualquiera diría que somos especies diferentes!

A mi me parece un paso de gigante. La moda y la publicidad se han pasado generaciones diciéndole a la mujer como debe vestirse, asearse, y comportarse. Parece que, por fin, empiezan a escuchar a las mujeres. Miles de mujeres mayores, no nos teñimos las canas, porque nos gusta nuestro aspecto. No tenemos nada que ocultar. Las canas te iluminan la cara, son un símbolo de madurez. Aunque eso sólo si eres hombre, si eres mujer y te dejas canas eres vieja y abandonada. A veces incluso sucia, he oído por ahí.

En una comida, no hace mucho, hablando precisamente de este tema, un hombre maduro, comentó que el problema era que, «las mujeres envejecen peor que los hombres”. A lo que solo podía responder que, a mí, quedarse calvo (como ocurre a la mayoría de los hombres) no me parecía envejecer mejor, la verdad.

Hay muchas ocasiones en las que se opina sobre el cuerpo de
la mujer, sin haberse mirando antes el propio.

Recuerdo cuando estaba embarazada, que iba con mi enorme tripa al aire, en bikini por la playa, tan contenta, y alguien del grupo se empeñaba en tapármela con un pañuelo. ¿Hubiera hecho lo mismo si hubiera sido uno de esos hombres que pasean su tripa de litros y litros de cerveza y tortilla de patata?

Otro tabú imposible de borrar es el de los tacones. Si no llevas tacones, no vas bien vestida. Mi amiga, María Cabezas (la cito porque es muy lista y muy sabia) decía con desesperación en una boda hace años, que llevaba ¡un traje para estar de pie y unos zapatos para estar sentada! ¿Cómo es posible que un artilugio que produce terribles dolores de espalda y deformidad en los huesos del pie, sea legal? No digo que lo prohíban, pero al menos debían ponerle un cartelito como al tabaco indicando que es perjudicial para la salud.

Lo que quiero decir es que es importante, muy importante que la moda, la publicidad, y los medios de comunicación dejen de tratar a la mujer como una percha que lleva cosas y debe responder a un canon establecido de belleza, que siempre es: mujer de 20 a 35 años (lo que hoy se considera joven), rubia y/o teñida, con tacones, uñas y cara llenas de pinturas y ropa sexy. El resto no existimos o somos unas “machorras”.

No pintarse, no teñirse y no llevar tacones, no implica no cuidarse y no querer agradar, es otro modelo de belleza. Una imagen mucho más natural y más ajustada a los tiempos que vivimos.

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