¡Por favor, rápido! ¿hay un senior en la sala?

Ahora están de moda las charlas inspiracionales.

Algo que antes se hacía simplemente yendo al despacho de al lado donde había alguien con más experiencia, ahora es una curiosidad que nos puede aportar conocimiento.

Me imagino el documento de gestión de crisis de las empresas con una sóla página y un sólo texto: ¿crisis? Contacte con el senior más cercano (pero no lo contrate).

Carmen Posadas en su artículo de ABC XL ¿Qué hacen con ellos, los fumigan? comenta su sorpresa al ir a dar una de estas charlas en una empresa en la que sólo había “millenials”. Cuando preguntó por esta situación la respuesta fue la misma de siempre

“La gente mayor es poco de cambiar, se apoltrona, no aprende cosas nuevas, no es flexible ante los cambios. Un joven, en cambio, está abierto a todo, despierto a todo, dispuesto a todo”. “Por supuesto, tampoco caí en la imperdonable descortesía de preguntar: ¿dispuesto, por tanto, a cobrar la quinta parte y trabajar el doble sin cobrar horas extras?”

Es curioso que la experiencia del senior se valore mucho (lo suficiente para pagarle una charla inspiracional) pero fuera de contrato, todo menos pagarles parece ser la máxima.

Creo, como digo siempre, que esta situación tiene más que ver con la estandarización de procesos y competitividad entendida como abaratamiento de la producción que con las capacidades senior. Y poco a poco nos van dejando de lado ¿llegarán a fumigarnos? seguro que no, pero puede que en algún momento el grito de socorro sea: ¡Por favor, rápido! hay un senior en la sala?

 

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