No me veo

Cuando uno va madurando, al principio no se da cuenta y continúa viéndose reflejado en las personas que tienen la edad en la que de alguna manera se quedó “colgado”. O bien, en la edad que desearía volver a tener. O puede que simplemente en la edad que tiene mentalmente. O puede, también, que se vea reflejado en otro ser humano, y que la edad no importe demasiado.

Pero llega un día en que te miras al espejo y te dices “¡pero si yo era un niño!” y comprendes que ya no podrás hacer algunas cosas, pero también que no darás un paso atrás. Que no querrás volver a pasar por esas experiencias magníficas a veces (pero que ya han tenido su momento) o dolorosas o complicadas, que son, quizá, las que te han hecho madurar en todo el sentido de la palabra. La experiencia que te ha convertido en lo que eres, alguien que “las ve venir de lejos”.

Sin embargo, ahora, una vez asumido que eres un senior estupendo, lleno de energía, ganas de vivir, sabiduría y muchas más cosas, descubres que no estás en la calle. No te ves.

Tratas de verte reflejado en los anuncios de moda, de viajes, de coches, de libros, de alimentos, de lo que sea… ¡y no hay nadie de tu edad! No ves canas en la tele, no ves canas en los departamentos de atención al cliente…

Sólo gente joven, y a veces gente joven que se decolora el pelo para darle ese toque de distinción y sofisticación que dan las canas.

Por eso me ha gustado este artículo que os comparto ¡espero que os guste!

Los mayores de 50 años están infra representados en publicidad

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